La vida nos golpeó por segunda vez este año. Estoy algo cansada de la ridícula cadena de acontecimientos en los últimos meses. Tuvimos que poner un alto, para recoger literal y figurativamente las piezas de lo que va quedando tras estas situaciones.
No está de más decir, que siempre manejamos de manera cauta y no hubo nada que hacer cuando un adolescente imprudente se estampó contra nosotros, mayormente de mi lado. Lo que siguió a ese momento ha sido muy duro, mi salud se vino abajo una vez más, y fue una semana prácticamente perdida, teniendo que asimilar no sólo el dolor físico sino también mucha rabia y desesperanza.
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