“Querétaro ha sido amable contigo hoy”. Me dice Makoto al volver a casa, después de nuestra vuelta por el centro. Las monumentales parvadas de aves que emprenden el vuelo al atardecer, nos remiten a criaturas fantásticas como los dragones, y serán siempre un sinónimo de nuestros días aquí. De los prados calcinados por los ejidatarios locales para el control de plagas, vemos alzarse cerca de nosotros a una de esas multitudes de aves que se confunden con el color negro de los matorrales quemados. Nos recuerdan que siempre hay algo bueno que podemos rescatar de entre las ruinas.

Caminar las calles del centro es sinónimo de encontrar lugares escondidos a la vuelta de cada esquina. Entre edificios antiguos, escuelas y callejones, se esconden espacios valiosos de tranquilidad. De la cafetería del crocodilo, espero acordarme la próxima vez que andemos por ahí, para priorizar visitarla.





Y la librería del Fondo de Cultura Económica oculta en medio de todo, tiene espacios amplios que invitan a alejarse un rato del bullicio. En su interior, casi a la entrada, me esperaba una compilación de cuentos de Phillip K. Dick con mi historia favorita de ciencia ficción: El Hombre Variable. Nunca la había podido hojear con las manos, en un libro impreso en papel. Pero hoy la contracultura regresa a lo analógico, ante lo desolador del panorama digital.

También salí de una improvisada visita al único Panini Point de Querétaro con una nueva adquisición: DRCL. Con las bellas ilustraciones de Shin-ichi Sakamoto, y junto a la portada del libro de PKD, me recuerda que frecuentemente los planetas se alinean para mostrarnos el camino correcto. Esta semana se trata de máscaras, una agradable y significativa coincidencia con la temática de la Global Game Jam.
No pudimos resistir el impulso de completar otra pieza del rompecabezas que es ahora Cempasúchil, y con la ayuda de nuestro amigo TheManPF, surge Cempasúchil: Mascarada. Es apenas el prototipo de una idea, pero por lo pronto, les recomiendo que le den su escucha al increíble tema musical del juego:
En lo ha sido quizás el primer viaje a Ciudad de México sin incidentes que reportar, pudimos presentar el juego en el evento presencial que organizamos año con año. Fue extraño volver acompañados de una densa neblina que parece habernos seguido desde nuestro monte en Querétaro, pero la estadía, las personas y el poco tiempo que tuvimos para “turistear” en nuestro viejo hogar, fueron un respiro.


¿Qué máscara uso ahora? Supongo que debo ya reconocerlo: lo que me quede de tiempo en este mundo, será para hacer juegos y contar historias. Esa es la máscara que escojo, siempre en compañía de Makoto. Grandes cambios se avecinan a nuestras vidas, pero esta fue una agradable oportunidad de recordar lo que nos motiva a mirar hacia adelante y continuar nuestro camino.

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