Choque de realidad

La vida nos golpeó por segunda vez este año. Estoy algo cansada de la ridícula cadena de acontecimientos en los últimos meses. Tuvimos que poner un alto, para recoger literal y figurativamente las piezas de lo que va quedando tras estas situaciones.

No está de más decir, que siempre manejamos de manera cauta y no hubo nada que hacer cuando un adolescente imprudente se estampó contra nosotros, mayormente de mi lado. Lo que siguió a ese momento ha sido muy duro, mi salud se vino abajo una vez más, y fue una semana prácticamente perdida, teniendo que asimilar no sólo el dolor físico sino también mucha rabia y desesperanza.

Vivimos tiempos convulsos, la falta de atención que ha desatado la vida digital, la reactividad de las personas y la carente empatía dominan el mundo. Pronto los “accidentes” tendran que dejar de ser llamados así, y deberán ser reconocidos como un síntoma de nuestro tiempo, un síntoma que aún puede ser reversible atendiendo la adicción a redes sociales, a contenidos embrutecedores disponibles a todas horas, a “herramientas” tecnológicas que prometen pensar por ti incluso para lo más minimo.

Si no puedes atender una sola cosa más allá de unos pocos minutos, si de pronto no sabes cómo acabaste scrolleando en redes sociales cuando estabas haciendo otra cosa, si tu vacío existencial, depresión o ansiedad se ha cronificado e intensificado, haciéndote incapaz de hacer frente a los acontecimientos (de por sí bastante difíciles) de hoy día. Te tengo una noticia: aún es reversible y la solución se trata de hacer un esfuerzo monumental por cambiar tus hábitos, hacerte de recursos internos para ayudarte en el camino y probablemente tomar alguna decisión radical para cambiar tu situación con el propósito de restaurar tu salud mental.

Pensar antes de adoptar la siguiente cosa de moda es absolutamente necesario para tomar control a nivel individual y social sobre nuestro destino. El mundo no necesita más problemas, y estamos contribuyendo con nuestro consumo a crear nuevos e innecesarios conflictos, además de enriquecer a las personas equivocadas que mantienen el mundo en su lamentable estado actual.

Tú tienes el control de tu tiempo y tu atención. Tú decides a quién o qué se lo destinas y a quién o qué situación favoreces. Parece poco, parece inofensivo pero no lo es.

Pero ¿qué tiene que ver todo este parloteo con el accidente?, ¿se me botó un tornillo por el golpe tan fuerte que recibí?, ¿estoy en una crisis de estrés post traumático? Definitivamente no es así. Lo único que me lleva a escribir esto es el cansancio. Muchas de las personas que me conocen saben lo reservada que soy con mis opiniones, y por eso mismo las palabras que estás leyendo ahora mismo están en un blog y no en una red social. No hablo a quien no quiere escuchar, no tiene caso.

Sin embargo, estos no son tiempos para cerrar la boca, para ser reservados. Una de las cosas que más me dolió fue perder la oportunidad de hablar la semana pasada en el programa de radio “Del Bit a la Orquesta”, en donde Anwar Sánchez me extendió amablemente una invitación (que si estás leyendo esto aún te debo una disculpa personal por haber faltado a mi compromiso), para hablar en el marco del 8M, sobre juegos de mesa, videojuegos y también, irónicamente, sobre los mecanismos de afrontamiento para las dificultades de la vida que nos ofrece el juego.

Y como al destino parece hacerle gracia la ironía, he tenido que hacer uso de todos esos mecanismos para recuperarme física y mentalmente de este último golpe. Doy gracias que sólo uno de los dos acabó tan mal, afortunadamente Pablo tuvo lesiones menores y eso le ha permitido ayudar a nuestra pequeña familia (ahora con sólo dos gatitas). Incluso yo agradezco a pesar del dolor, que esto no haya resultado peor para mi.

Las siguientes fotos han sido las más difíciles que he tomado. No son bonitas, no son poéticas, son incómodas, crudas y más de corte documental; algo que no había explorado antes. Me las arreglé para tomarlas en un momento bastante complicado, poco antes de no poder salir de cama por el empeoramiento de mi enfermedad autoinmine debido a los analgésicos y el estrés. No queda más que recuperarse y seguir adelante, ya que el auto habrá sido aplastado pero no mi espíritu.

Hello??