Ahora es Ahora

Tiene tiempo que no escribo en español para este espacio. Es increíble la cantidad de cosas que pueden pasar en una año, es mentira que se trata de una vuelta al sol solamente. Hay años que se sienten como múltiples vidas, por lo cambiante e inesperado de las situaciones. Si algo es seguro, es que aún estoy vivo, pese a todos mis pronósticos. Siento un poco de tristeza por todo lo que hemos tenido que dejar atrás, y preocupación por la incertidumbre del futuro. Pero creo que en el balance final, me queda un gran entusiasmo por explorar esas nuevas rutas que se presentan frente a nosotros.

La canción del cantautor español Manolo García “Pájaros de Barro” incluye en sus versos la siguiente línea:

Siempre me ha parecido que es una excelente frase para encontrar claridad y motivación en los nuevos comienzos. Ahora llevo mi libreta a todos lados, para tener un archivo tangible de todo lo importante. Así sean desvaríos, notas intrascendentes o garabatos, sirven de ancla para no andar a la deriva uno solo en su barca. Me recuerdan exactamente como me sentía en el momento en que los anoté, y eso se transforma en combustible para el motor fuera de borda.

Pero, ¿qué nos deja 2025?

Mucho. Es increíble que a pesar de haberme puesto la meta de no involucrarme con tantos proyectos, lograra completar algunos de los que más orgulloso he estado en mucho tiempo. Pero sin duda, algo de lo más importante, es lo que otros han hecho por nosotros y el recordatorio de que aún están ahí, aunque sea a kilómetros de distancia.

Ya sea al estar de paso en la ciudad que alguna vez llamamos hogar (y que ahora no es más que una herida abierta); al desenvolvernos con proyectos creativos por medio de texto en una pantalla o voces entrecortadas por la mala conexión; o al visitarnos desde un país lejano en otro hemisferio, para venir a este desolado paraje en alguna loma queretana; las personas han hecho toda la diferencia. Gracias a Marina, a Johnny, a Anwar, a TheMan, a Wake, a Ivan, a Gerardo, a Victor, a Diego, a Iñaki, a Arturo, a Rafa, a Mauricio, a Lalo y a Alejandro.

Y, ¿qué sigue?

Eso es lo divertido, ya que a pesar de todo el apoyo, el mayor aprendizaje este año ha sido que en el equipo de casa tenemos solamente dos jugadores. Y se trata de dos personas apasionadas y dedicadas a su trabajo, que ven en cada proyecto a un hijo en potencia. Una manera de transmitir parte de lo que somos a este mundo rejego, que se niega a permanecer quieto y a salvo más de unos instantes. Este año toca dejar de desvivirse por exaltar el trabajo de otros, y concentrarse en lo que nuestro propia creatividad puede aportar a nuestro entorno.

No estar muerto me llena de emoción y de agradecimiento, porque podemos decidir nuestro nuevo rumbo con cierta libertad. Algunos proyectos continúan, no hay borrón y cuenta nueva. Pero lo que realmente me inspira, es lo que hemos podido definir en las brevísimas vacaciones decembrinas que nos hemos tomado. Con todo y la incertidumbre acechando a cada paso, con visitas al veterinario y los demonios físicos y emocionales que ya traemos a cuestas.

Me quejo mucho, pero la verdad es que me he vuelto mucho más optimista de lo que solía ser en mi juventud. Después de tomarnos un merecido día de paseo por el centro histórico de nuestro nuevo hogar, le dije a Makoto que a pesar de todo, Querétaro ha sido bueno con nosotros. Nos ha dado momentos que ayudan a sanar el alma. Momentos de tranquilidad y belleza, que compartidos en pareja, han hecho toda la diferencia.

Lo que más me emociona de 2026, es el prospecto de trabajar con ella en algo que debimos empezar hace muchísimo tiempo. Pero no hay de que preocuparse, porque aún nos queda el “ahora”.

Ahora es ahora.

Hello??