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Hey brother…

Hey brother, happy returns, it’s been a while now
I bet you thought that I was dead
But I’m still here, nothing’s changed,
nothing’s changed…

Tardé mucho en escribirte. Y no lo digo sólo porque estamos a año y medio de tu partida. Me hubiera gustado hacerlo antes, mucho antes. Pero bueno, en mi defensa, sí lo hice. Por aquella época en la que estuvimos a unos 400 kilómetros de distancia y ambos soñábamos con una mejor vida.

Hey brother, I’d love to tell you I’ve been busy
But that would be a lie
Cause the truth is, the years just pass like trains
I wave but they don’t slow down,
they don’t slow down…

¿Qué ha sido de mi? Como dice “Happy Returns” de Steven Wilson: aquí sigo, nada ha cambiado. O por lo menos, no mucho ha cambiado desde que el mundo cambió. Fui a visitarte, a visitar el lugar donde pasaste la mayor parte de tu vida. Esparcí tus cenizas por todos los lugares en los que viviste y me dí una vuelta por todos los lugares que pude, para recordar, despedirme y cerrar por fin el capítulo que había venido terminando desde mis 25 años.

Hey brother, I see the freaks and dispossessed on day release
Avoiding the police
I feel I’m falling once again
But now there’s no one left to catch me…

Desde mi independencia, mi mayor temor fue fracasar al tratar de subsistir por mis propios medios. Tener que regresar a cualquiera de los dos hogares que anteriormente había decidido dejar. Sin duda, una falta de confianza en mi mismo que nunca estuvo bien fundamentada. Un obstáculo que eventualmente superé sin darme cuenta, simplemente sobreviviendo.

Ahora, uno de los obstáculos más difíciles para alguien tan insolente y ególatra como yo, ha sido dejar de pensar que tu muerte sucedió porque yo así lo quise. Quise empezar de nuevo, tener un nuevo comienzo, desde cero. Y sigo sintiendo que lo merecía, al no sentirme apoyado por ninguna de mis familias, ya sea la sanguínea o la que formé por mi cuenta (la que te incluía a ti). ¿Y que sucedió? De todas esas familias que alguna vez tuve, todas se perdieron irremediablemente. Mi papá murió, tu moriste, las mentiras salieron a flote y todo se corrompió. La familia más importante, la que consideraba el mayor logró, era la que tenía contigo. Ahora, de verdad no queda nadie con quien regresar cuando todo salga mal… sólo quedo yo.

De 25 años de vida, más allá de un puñado de amigos, ya no hay más testigos, cómplices o personas a quienes considerar “familiares”. ¿Por qué justo ahora y tan rápido?. Justo cuando había decido, por mi propia cuenta, desechar todo ese mundo de decepciones y empezar de nuevo una familia. Es como si mi deseo se hubiera cumplido de una manera muy macabra, como un verdadero revés propinado por algo más allá de mi entendimiento. La “vida”, el destino, dios… todas esas cosas que mi corazón sabe que no existen. Y al no creer en todo aquello, pareciera que no me queda más que atribuir estos sucesos a mi deseo por olvidar y dejar atrás.

Pero no, a pesar de que haya momentos de debilidad, que me hacen sentirme responsable, o como “el centro del universo”, recuerdo lo insignificante que somos todos y lo fortuita que es esta vida. Y esa es la innegable verdad de todo este asunto, que muchas cosas están fuera de nuestro control. Nuestra propia vida está a merced de tantos factores externos, que no queda más que aprovechar los momentos de felicidad al máximo.

Es por eso que sigo adelante con este nuevo proyecto, este nuevo compromiso y esta nueva familia. A pesar de haberme equivocado tanto con la familia que tuve contigo, tengo ganas de seguir intentando. Y después de pasar un año en el letargo, absorto en el trabajo, decidí que ya era hora de quitarme este peso de encima.

Viajamos a San Luis, no sólo para recordar el pasado, sino para formar nuevos recuerdos y tener nuevas experiencias. En ese sentido, y como una especie de ritual, sacamos una serie de fotos como esta:

01-CentralCamionera-Aeropuerto

Ya te iré explicando en que consistió el ritual, pero por ahora quiero contarte otra cosa…

Hey brother, I feel I’m living in parentheses
And I got trouble with the bills
Do the kids remember me?
Well I got gifts for them, and for you and sorrow
But I’m feeling kind of drowsy now
So I’ll finish this tomorrow

A veces, más seguido de lo que quisiera, imagino que hay un mundo alterno donde no moriste. Y recuerdo un sueño muy vívido: tu viajas en trolebús, te bajas en Tlatelolco y caminas hacia mi edificio. Entras, subes por el elevador, tocas a mi puerta y yo te recibo con un par de niños en brazos y mucho menos cabello del que ahora tengo.

Es un sueño tuyo, que me contaste antes de que regresara el cáncer. Y claro, es mi mente la que me juega trucos, la que me hace recordarlo como si yo mismo lo hubiera soñado. ¿O quizás…?.

Quizás hay un mundo alterno allá afuera, donde yo morí en vez de ti. Otro en donde tú eres el que tiene hijos y no yo. Y así podemos seguir imaginando. But I’m feeling kind of drowsy now, so I’ll finish this tomorrow…


1 thoughts on “Hey brother…

  1. Simplemente hermoso! Que cabron escribes… Tu hermano debe estar orgulloso de tener un hermano así de chingon. Un abrazo!

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